La familia compuesta por un trabajador indefinido de 41 años con 21 años de antigüedad y su esposa, ama de casa de 44 años. Ambos afrontaban una carga financiera mensual de 1.208,58 €, derivada de una hipoteca, dos préstamos personales y tres tarjetas de crédito. Esta situación suponía una presión considerable sobre sus ingresos, dificultando la estabilidad económica y la tranquilidad familiar. Para mejorar su situación, decidieron reunificar todas sus deudas mediante una hipoteca a 30 años, lo que les permitió consolidar sus obligaciones en un único préstamo con una cuota mensual más baja y un plazo más largo para su devolución. Con la nueva hipoteca, su cuota mensual se redujo a 648,81 €, lo que representa un ahorro de 559,77 € al mes. Esta reducción ha supuesto un importante alivio económico, permitiéndoles recuperar estabilidad financiera y afrontar sus gastos con mayor serenidad.
