La familia, compuesta por una trabajadora indefinida de 47 años con más de 10 años de antigüedad y su marido, trabajador indefinido de 50 años con un año en su puesto, afrontaba una carga financiera mensual de 1.078,53 €, derivada de cinco préstamos personales y dos tarjetas de crédito. Esta situación generaba una presión constante sobre su economía, dificultando la planificación familiar y la tranquilidad financiera. Para mejorar su situación, decidieron reunificar todas sus deudas mediante una hipoteca a 15 años, lo que les permitió consolidar sus obligaciones en un único préstamo con una cuota mensual más baja y un plazo razonable para su devolución. Con la nueva hipoteca, su cuota mensual se redujo a 557,14 €, lo que representa un ahorro de 521,39 € al mes. Esta reducción ha supuesto un alivio significativo, permitiéndoles recuperar estabilidad económica y afrontar sus gastos con mayor serenidad.
