La familia formada por un trabajador indefinido de 48 años con más de un año de antigüedad y su esposa, funcionaria de 17 años. Ambos afrontaban una carga financiera mensual de 4.480,31 €, derivada de dos hipotecas, cuatro préstamos personales y tres tarjetas de crédito. Esta elevada cuota suponía una presión extrema sobre sus ingresos, dificultando la estabilidad económica y la planificación familiar. Para aliviar esta situación, decidieron reunificar todas sus deudas mediante una hipoteca a 26 años, lo que les permitió consolidar sus obligaciones en un único préstamo con una cuota mensual más baja y un plazo más largo para su devolución. Con la nueva hipoteca, su cuota mensual se redujo a 2.491,49 €, lo que representa un ahorro de 1.988,82 € al mes. Esta reducción ha supuesto un gran alivio para la familia, permitiéndoles recuperar el control de sus finanzas, mejorar su calidad de vida y afrontar el futuro con mayor tranquilidad.
