Trabajadora indefinida de 41 años con 7 años de antigüedad, afrontaba una carga financiera mensual de 1.188,14 €, derivada de seis préstamos personales y una tarjeta de crédito. Esta situación suponía una presión considerable sobre sus ingresos, dificultando su estabilidad económica y su capacidad para afrontar gastos imprevistos. Para mejorar su situación, decidió reunificar todas sus deudas mediante una hipoteca sobre su vivienda libre de cargas a 20 años, lo que le permitió consolidar sus obligaciones en un único préstamo con una cuota mensual más baja y un plazo más largo para su devolución. Con la nueva hipoteca, su cuota mensual se redujo a 468,18 €, lo que representa un ahorro de 719,96 € al mes. Esta reducción ha supuesto un alivio importante, permitiéndole estabilizar su economía y afrontar el futuro con mayor tranquilidad.
